Geográfos en el s XXI

Una cuestión a la que constantemente me ha tocado enfrentarme a lo largo de mi carrera profesional es saber explicar de forma corta y precisa que se supone que hago para ganarme la vida. No tengo muy clara la idea de como lo explicaban los geógrafos en épocas anteriores, pero seguro que no ha habido momento en la historia de la humanidad en que un geógrafo haya tenido que enfrentarse a la necesidad de encarnar en una misma persona tanto del conocimiento tecnológico, científico y humanístico de su época. La aparición de las tecnologías de la información geográfica nos han colocado en este dilema.

Cuando uno trabaja con datos, se da cuenta rápidamente que el conocimiento geográfico y las herramientas tecnológicas con las que contamos en la actualidad colocan a los profesionales de esta área en un lugar privilegiado para convertirse en los grandes compiladores y estructuradores de la información de nuestro tiempo. La geografía se ha convertido en una herramienta omnipresente a través de la tecnología, y la tecnología impulsa un nuevo paradigma del conocimiento geográfico como un conocimiento estructurante dentro de la sociedad de la información.

Ante esta nueva realidad, desde hace algún tiempo se me ha hecho a la idea de que es necesario replantear el concepto del geógrafo como profesional. Un artículo del New York Times sobre las profesiones relacionadas con el manejo de datos y su actual auge, indicaba que: “La cantidad de información que nuestra sociedad genera es difícil de cuantificar, pero una estimación sostiene que creamos  más data cada año, que la que ha sido producida en toda la historia humana anterior. Rápidamente estamos entrando en un mundo donde todo puede ser monitoreado y medido. El gran problema será la habilidad de los humanos para utilizar, analizar y darle sentido a los datos”. Para mi buena parte de esta ‘habilidad’ para utilizar esta masa de datos que generamos cada día pasa por las capacidades que un geógrafo en el S XXI necesita desarrollar. Las observaciones que con ustedes comparto en esta entrada derivan en gran medida de esta cita y de mi propia experiencia profesional.

Algunas habilidades del geógrafo en el S XXI

  1. Manejo de Excel, MS Access y servidores de bases de datos en general (especialmente de PostGres/ Post Gis, MySql, Microsoft SQL Server y Oracle). Conocimientos instrumentales sobre como instalar estas aplicaciones, como hacer las conexiones con los paquetes GIS (Oledb o ODBC), configuración de usuarios, modelado de datos e importación y exportación de datos tabulares y geográficos en estos paquetes.
  2. Manejo de paquetes de software de sistemas de información geográfica y cartografía desktop. En la actualidad hay muchas opciones de software tanto de pago como gratuito para el manejo de datos cartográficos. Los más usuales pasan por el archiconocido Arc View y ArcGIS, MapInfo, ERDAS y Manifold, por el lado de los paquetes de pago. En cuanto a las versiones de software libre y gratuito, existen opciones como el ahora popular gvSIG (del cual ya hay una comunidad en Panamá), Quantum GIS (mi preferido en este campo del software libre, sobretodo si te toca trabajar con imágenes ráster), entre otros. En la web se pueden encontrar otra innumerables cantidad de software con aplicaciones específicas para análisis epidemiológico, urbanístico, vial, de flujos, corrección de topologías, manejo de datos de GPS, entre otros.
  3. Desarrollo de aplicaciones webmapping. Esta es la parte más dura para un geográfo, sobre todo si viene de una escuela de formación puramente humanística. Enfrentarse a temas de desarrollo web es complicado si antes no se hace un curso introductorio al lenguaje html, java script y .net y en general al desarrollo de páginas web. Todo el tema de entender lo que ‘hay detrás’ de una página web para poder replicarlo puede ser realmente un paso duro. Pero una vez superado, facilita la vida bastante y permite avanzar muchísimo en temas de desarrollo y/o personalización de aplicaciones webmapping. A partir de este conocimiento literalmente se abre un mundo de interactividad para el manejo de datos geográficos, ya que en la web hay muchas aplicaciones gratuitas a través de las cuales empezar a publicar datos interactivos. Este tema es fundamental porque viene muy enlazado con todo el desarrollo de los estándares de los servidores de mapas web, (Open Geospatial Consortium). Entre las aplicaciones más interesantes para el desarrollo de portales webmapping puedo mencionar software gratuitos como Weave (herramienta para publicación de indicadores estadísticos); Geocommons, MapBox, Google Maps, Open Street Maps, Open Layers, Tableu PublicGeoserver entre otras. Para este tema recomiendo revisar la publicación Open GIS de Chris Brown salida recientemente y que puede servir de guía a los que desean iniciar en estos menesteres. Para software de pagos webmapping, hasta ahora mi experiencia está limitada al servidor de mapas de ESRI, el de Manifold (bastante más veloz, con una mejor salida de impresión y 10 veces más barato) e InstantAtlas (software para la visualización de datos estadísticos, basado en tecnología flash y bastante parecido a Weave).
  4. Uso de dispositivos con GPS incorporados. Hasta hace algunos años (no muchos, dos cuando mucho) hablar de GPS significa adquirir un receptor de GPS para las tareas de recolección de datos de campo. En la actualidad hablar de GPS significa hablar de su ubicuidad en la vida diaria, desde smartphones, tablets, relojes, chips y cuanto artilugio podamos cargar encima llevará incorporado por seguro, una cámara y un GPS. Como geógrafo tocará conocer las fortalezas y debilidades de cada uno de estos dispositivos y saber recomendar en cada momento la mejor opción para las tareas que deseas realizar. Mi recomendación, revisar en el mercado las opciones disponibles, entender bien la tarea a realizar y sobre todo, el grado de precisión de los datos que vas a recopilar con este dispositivo. Especialmente los smartphones ganan cada día debido a la aparición de apps que incorporan funcionalidades que permiten la recopilación de datos tan diversos como niveles de ruido, vibraciones, ritmo cardíaco, entre otras.
  5. Una vez pasado el tema de las herramientas, lo que sigue son los datos, y un buen geógrafo debe conocer bastante bien que material está disponible y en que estado se encuentra si desea ser creíble. Las preguntas con tus futuros clientes y empleadores pasaran por este tema una y otra vez a lo largo de la vida profesional. Referencias generales las puedes encontrar en uno de mis post anteriores (Mapas de Panamá en la web). Lo más importante sobre este tema, procurar mantenerse al día sobre las fuentes de datos que van surgiendo y actualizando a través del tiempo, conocer sus limitaciones y alcances, es un valioso conocimiento para la definición de proyectos. Los datos son un bien y como bienes de esta sociedad de la información tienen un costo que seguramente impactará de forma considerable los proyectos que desees realizar.
  6. Una cosa que sigue a saber donde están los datos (y luego lograr que te los faciliten) es saber como estructurarlos para poder utilizarlos. En muchas ocasiones toca trabajar con datos a los cuales será necesario codificar, estandarizar, transformar, georeferenciar, verificar, validar e incluso documentar como parte del proceso de incorporación a un Sistema de Información Geográfica. Por seguro esta es la parte más tediosa y la que más tiempo consume durante el desarrollo de un SIG, pero al mismo tiempo la más necesaria. Sin una debida estructuración de la información no es posible realizar los análisis y generar los productos que se esperan de un sistema de este tipo.
  7. Una vez tienes tus datos, la pregunta es, ¿qué hago con ellos? y sobre todo, como hago que tengan sentido para quienes los necesitan. La clave pasa por conocer y entender bien el problema (ver el punto 10, marco teórico) y establecer con claridad cuáles son los indicadores que vas a utilizar para capturar esa realidad y reflejarla en tu trabajo/mapas/gráficos e informes. La necesidad de generar indicadores te llevará a la necesidad de aprender sobre estadística aplicada, economía y minería de datos.
  8. Entender la geografía más allá del campo de la cartografía, la localización (tradicional, esa de ríos y capitales) y el ordenamiento territorial, además de todo eso, la geografía es ahora una  plataforma de información y comunicación. Una de las premisas fundamentales en las que se basó el desarrollo de una aplicación como Google Earth es la ‘organización de la información del mundo’. Los creadores de Google se enfocaron en utilizar la plataforma que brinda la geografía a través del mapa, como una plataforma para estructurar los datos, visualizarlos, dotarlos de contextos y hacerlos comprensibles, facilitar su búsqueda y utilización. Esta visión implica un mayor dinamismo en la forma en que las herramientas tecnológicas y la concepción de la geografía se materializa.
  9. Visualización de datos. La enorme disponibilidad de datos que ha fomentado el desarrollo de la tecnología ha conllevado también un resurgimiento por el interés en el diseño y la visualización de la información como elemento principal del proceso de comprensión de la realidad a partir de los datos. Parte del trabajo consiste ahora en hacer mapas ‘bonitos’, visualmente atractivos que por un lado cumplan con los principios básicos del diseño (teoría del color, estudio de las proporciones, definición de formatos) y transmitan un mensaje. La visualización se presenta como uno de los productos finales de la labor del geógrafo, y de ahí deriva su importancia, en ser el medio por el cual este transmite sus hallazgos al público.
  10. Conoce tu marco teórico. Ya sea que trabajes en medio ambiente, en una empresa de ingeniería, en minería o con un banco, el conocimiento del marco teórico del área específica de labora es de suma importancia. Es necesario documentarse, leer sobre los principales enfoques teóricos del área, entender los cómos y por qués del mundo laboral donde te ha correspondido estar. Una cosa que tenemos los geógrafos es que sabemos de todo y de nada, y por eso mismo muchas veces terminamos colaborando en temas insospechados, así que siempre es necesario documentarse sobre las realidades donde nos movemos. Revisar publicaciones del área, ir a eventos, compartir con otros profesionales, nos ayudará a entender más del mundo laboral donde nos encontramos y mejorará nuestra capacidad para brindar un mejor servicio.
  11. Estudio de la legislación nacional e internacional sobre la materia en la que te encuentres laborando. Incluyo este capítulo porque es algo en lo que creo firmemente y a lo que no se que tanto los geógrafos estamos acostumbrados. La revisión de la legislación se me antoja tan tediosa y consumidora de tiempo como la estandarización de los datos, pero creo que al mismo tiempo es lo que la hace tan valiosa. Esta revisión ayuda a caracterizar el marco legal donde te desempeñas, te permite identificar los límites que no debes traspasar en tu trabajo, te da elementos para justificar tus acciones y en algunos casos hasta te permite identificar fuentes de información que de otra forma tal vez no habrías conocido. El desempeño de los profesionales de la geografía tiene un marco legal aprobado recientemente, el cual define la Infraestructura de Datos Espaciales de Panamá (IPDE), y que como profesional es necesario conocer.
  12. Project Managment. Es otra de las partes duras y de las que poco se habla cuando se menciona el quehacer de un geógrafo. Parte del oficio de un geógrafo también implica tener conocimientos sobre la gestión, los ciclos y las tareas administrativas para la realización de un proyecto. Hacer un presupuesto, cronograma, distribuir recursos, contratación de personal, adquisición de bienes, presentación de reportes, presentación de propuestas, organización de eventos, comunicación con los actores, clientes, son algunas de las tareas que solo pude visualizar como parte de las tareas que me correspondía hacer hasta que me inserté en el mundo laboral. Siendo esta la realidad un curso sobre este tema no viene de más y seguro será tan importante como el seminario de actualización de la última herramienta de ESRI.

Por último, entender la geografía como una herramienta democrática, la popularización del mapa como parte de un proceso en que la ciencia geográfica se incorpora como un hecho cotidiano a nuestra realidad y deja de ser un conocimiento exclusivo de quienes una vez ostentaron su dominio absoluto, los geógrafos. El conocimiento geográfico es un conocimiento etéreo. Para el público en general un geógrafo es alguien que tiene conocimiento sobre el por qué ocurren los terremotos, el cambio climático, las inundaciones y conoce las dinámicas de la población, amén del tan cacareado tema de la localización de ríos y capitales.

A pesar de contar con un cuerpo propio y casi que milenario de conocimiento los conceptos y mecanismos que las ciencias geográficas estudian no llegan a ser comprendidos por los no expertos, para quienes conceptos como Ordenamiento territorial, la Geografía Humana, Física o Económica forman un mundo desconocido. Cómo geógrafo e historiador debo decir que como profesional formado en estas áreas el conocimiento experto de estos temas me ha sido de valiosa ayuda para poder apoyar a clientes, empleadores y colegas con los que me ha correspondido trabajar, pero esta misma experiencia me ha mostrado que este conocimiento teórico necesita abrirse a nuevas concepciones sobre manejo de la información y una inmersión en el concepto de la sociedad de la información es necesaria para actuar como un geógrafo del siglo XXI.

Como profesionales de esta era se espera que el geógrafo sea un repositorio de informaciones y al mismo tiempo un orientador de la experiencia humana en esta sociedad alimentada por datos. La gente espera que los geógrafos sirvan de medio para explicar los cómos y los por qués de fenómenos que van desde la economía, la arqueología, el urbanismo, el clima, la población, el comercio y la banca. La sociedad espera que un geógrafo cuente con el conocimiento,  con el que, a través de las nuevas tecnologías de la información, estos profesionales sirvan para integrar y estructurar los datos, el conocimiento y la información proveniente de muchas otras disciplinas y mejore el entendimiento sobre los fenómenos y preocupaciones que enfrentan nuestras sociedades.
Tal vez cuando los geógrafos comprendamos este nuevo rol que nos corresponde realizar sea más fácil explicar cual es la labor de un geógrafo en el s. XXI.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *