¿Por qué hay cada día más viviendas y más autos en Panamá?

Crecimiento, auge económico, inversión, desarrollo, son las palabras con las que cada día los medios nacionales e internacionales reseñan el fenómeno que actualmente se vive en Panamá. Dos de los objetos de consumo que de mejor manera reflejan este auge donde quiera que uno vaya son el auto y las viviendas. Coincidentalmente, su reproducción parece infinita, sobre todo cuando se viaja a través de las carreteras del país, y mientras se sufre por el ‘tranque’, es posible observar un mar de casas que no parece tener fin.

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El constante crecimiento tanto en el número de autos como en el de viviendas unifamiliares constituye uno de los principales retos de la planificación urbana a nivel mundial. Este crecimiento expansivo de ambos bienes sirve tanto de dinamizador de la economía (la industria automovilística y de la de construcción son pilares fundamentales de la economía) como de señales de su bonanza o descalabro.
Así, en vista de que construcción e industria automovilística son actores clave en el desarrollo de nuestras ciudades (y en la explicación de sus problemas) hoy analizamos algunas de las características de este sector en Panamá, a partir de la visión de un tercer actor, más silencioso, pero igual de relevante, la banca.
Los datos que a continuación se presentan provienen del Reporte del Sector Automotriz, en Panamá, año 2013, elaborado por BBVA Research y del documento Políticas de Desarrollo Productivo en Panamá: Auto descubrimiento y fallas de coordinación, elaborado por INDESA para el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2011.
Sector automotriz
De los dos sectores que aborda nuestro análisis, es tal vez el que más impacto en la conciencia pública tiene debido a sus impactos negativos en la calidad de vida urbana. Stress, desgaste económico, congestión y un sin fin de problemas sociales, laborales y hasta personales derivados del atasco de las ciudades, un problema que cada día parece ir en aumento, porque sí, cada día hay más autos en las calles.
Según el reporte de BBVA Research, la tenencia de automóviles creció por encima de la formación de hogares en la década anterior. En 2013 y 2014 se venderán 52.800 y 54.420 vehículos nuevos, respectivamente. Se proyecta que Panamá va a incrementar su parque automotor en 424,4 mil vehículos entre 2010 y 2020, lo cual estará muy cerca de duplicar su stock actual. Desde la banca, los factores que impulsarán esta demanda por más autos se encontrarán en:

  • Tasas de interés en niveles mínimos históricos (7%)
  • Un alto nivel de compromiso de la cartera de crédito de la banca local en préstamos para autos nuevos (50 a 60% de los autos nuevos son financiados con préstamos).
  • Una expectativa de crecimiento del número de profesionales que ingresan al mercado laboral y del número de familias que entran a formar parte de la clase media del país.
  • Así que en la medida que aumente el número de familias que ingresan a la ‘clase media’, aumentará el número de personas que tendrán un automóvil y probablemente, en la misma proporción, los problemas derivados de la congestión vehicular.

Los datos del Censo de Población y Vivienda 2010 indican que entre los hogares con auto, el 71% tiene uno, el 22% tiene dos y el 7% tiene tres o más (BBVA Research). Ese nivel de motorización actual, y las expectativas de incremento del parque automotriz existente, dadas las condiciones del crédito bancario que favorecen dicho incremento, nos llevan a reflexionar sobre:
La importancia que tienen actores como la banca, el sector automotriz y los consumidores en la configuración del desarrollo de nuestras ciudades. A pesar de que el problema del tráfico se ha convertido en un tema omnipresente dentro de la opinión pública, poco se ha hecho por integrar a estos actores en el diseño de las ciudades. Articular los intereses de estos tres debería ser una prioridad fundamental en la elaboración de políticas de ordenamiento urbano.
La relevancia que toma en este escenario la evaluación de la inversión en infraestructura vial que se ha hecho durante los últimos 5 o 7 años. Si el escenario es que de aquí a 7 años el número de autos existentes se duplicará, cabe entonces hacerse la pregunta, ¿serán capaces las infraestructuras recién construidas capaces de manejar el crecimiento esperado? ¿qué otros mecanismos de contención, mitigación u ordenamiento será necesario implementar para que las mismas sean una solución y a corto plazo no volvamos a sufrir de los mismos problemas de embotellamiento y congestión vehicular que estas infraestructuras están supuestas a solucionar?

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